El desquite de Susan

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LUCAS JACKSON / Reuters vía The Objective

Pocas como ella para personajes que coquetean con el poder y el peligro en un mundo de hombres. Hollywood era o sigue siendo eso, una fábrica de sueños impostados que siempre terminan bien. Recién salida de la escuela de interpretación de Yale, apareció tímidamente en Annie Hall, de Woody Allen. Hasta que tuvo que rodar aquella escena, el instante en que se desliza en el traje de astronauta que le va a sacar de esa nave oscura, de la cercanía de una cosa que la persigue. Alien fue algo más que un puñado de efectos especiales y gran parte de la culpa la tuvo aquella muchachita, alta como una torre, que escapaba a los estereotipos femeninos de las películas. La ciencia ficción de Ridley Scott siempre fue más descarnada, más existencial, como la eterna Blade Runner. ¿Y si después de todo los alienígenas no fueran tan amigables como esos seres musicales y armoniosos de Encuentros en la tercera fase? Sigue leyendo en El Subjetivo

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Esta entrada fue publicada el Viernes 22 julio 2016 a las 3:39 pm. Se guardó como Cine, Columnas y etiquetado como , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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