Elogio de la impostura

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Guillaume Horcajuelo / EFE vía The Objective

Hossein Sabzian murió diecisiete años después de hacer el papel de su vida. Denunciado por estafa, hasta la cárcel acudió un tal Abbas Kiarostami a preguntarle por el móvil de aquel extraño delito: haberse hecho pasar por un famoso director de cine. Engatusó a los hijos de una buena mujer que conoció en el autobús y simuló que estaba haciendo una película. Uno de ellos era un ingeniero mecánico que trabajaba en una panadería. Pero siempre había querido hacer cine y bien valían unos pocos tomanes para conseguirlo. El paso de los días desnudó la mentira. Hasta que se vio esposado. Una impostura que le costó la cárcel hasta que se abrió el juicio oral. Frente al director de cine que dice serlo y le cuesta la prisión, desfila un periodista sin grabadora, un ingeniero que vende pan, un juicio que se adelanta por “cuestiones de rodaje” y un policía que prefiere el artículo de una revista a su propio informe como la mejor versión de los hechos. “¿Podría hacer una película sobre mi sufrimiento?”, le espeta al final de esa visita. Sigue leyendo en El Subjetivo

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Esta entrada fue publicada el Viernes 8 julio 2016 a las 3:57 pm. Se guardó como Cine, Columnas y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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