La bella Fernande

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Jerome Favre / EFE vía The Objective

“Creo que hace dos días empecé una nueva tontería, pero fue culpa de la tormenta. En la casa hay un pintor español que me encuentro en todas partes desde hace algún tiempo y, con sus ojazos cargados, penetrantes y pensativos a un tiempo, llenos de fuego contenido, me mira con tanta intensidad que no puedo evitar mirarle también”. Tras el fuego siempre vienen las cenizas, la falsa calma de la hoguera consumida, que la brisa amenaza con volver a prender. Cuando Picasso pintó este cuadro ya había dejado de soplar la ardiente pira en que se había convertido aquella joven que había conocido en el Bateau-Lavoir, ese antro tan lleno de talento como de inmundicia, donde cada día Juan Gris, Constantin Brancusi, Amedeo Modigliani, Pierre Mac Orlan o Max Jacob hacían cola para llenar el cubo de agua del aseo. Sigue leyendo en El Subjetivo

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Esta entrada fue publicada el Viernes 24 junio 2016 a las 3:47 pm. Se guardó como Columnas, Pintura y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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